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TERCERA VISITA |
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IGLESIA ROMANA
(RUTA ORIGINAL): |
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En la ruta original de San Felipe Neri, la tercera iglesia era la Basílica de San Pablo extramuros, llamada así porque se encuentra fuera de las murallas de la Roma Antigua, es la segunda más grande del mundo, después de San Pedro y su aspecto monumental viene dado por su inmenso territorio y por haber sido edificada sobre la tumba de San Pablo, según cuenta la tradición. |
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IGLESIA LOCAL
(VIA SACRA): |
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En nuestra “Ruta Sacra”, la tercera Iglesia es la “Rectoría de Nuestra Señora del Socorro” llamada popularmente la tercera, algunos dicen que por su ubicación, otros porque fue templo conventual de la tercera orden franciscana y hasta algunos afirman que fue la tercer capilla del casco histórico de la ciudad: la meseta de los tatuys. |
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Si usted está fuera de la ciudad de Mérida,
puede utilizar la selección de templos o iglesias de su preferencia. |
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En su paso a la casa de Caifás, fue
escupido,
recibió injurias y sufrió dolores toda
la noche.
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MEDITACIÓN: |
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Aquí Jesús tiene que oír cómo se
tergiversan sus doctrinas. ¿Cómo se
aducen falsos testimonios en su contra?
¿Cómo se le reta a proclamar que es Hijo
de Dios, pero sin intención de
reconocerle’ ¿Cómo Pedro niega
conocerle? ¿Cómo lo declaran reo de
muerte? Señor mío Jesucristo: creo
firmemente que la Santa Misa es
realmente el sacrificio del Calvario,
que te hace presente en nuestros
altares. Creo firmemente que el pan y el
vino que consagraste en la Ultima Cena,
se convirtieron en tu Cuerpo y en tu
Sangre, y se vuelven a convertir en cada
Misa bajo las palabras de consagración
de nuestros sacerdotes, que te
representan a Ti.
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SALMO 38
Petición de ayuda y de perdón |
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¡Señor, no me reprendas por tu enojo ni
me castigues por tu indignación. Porque
me han traspasado tus flechas y tu brazo
se descargó sobre mí: no hay parte sana
en mi carne, a causa de tu furor. No hay
nada intacto en mis huesos, a causa de
mis pecados; me siento ahogado por mis
culpas: son como un peso que supera mis
fuerzas. Mis heridas hieden y supuran, a
causa de mi insensatez; estoy agobiado,
decaído hasta el extremo, y ando triste
todo el día. Siento un ardor en mis
entrañas, y no hay parte sana en mi
carne; estoy agotado, deshecho
totalmente, y rujo con más fuerza que un
león. Tú, Señor, conoces todos mis
deseos, y no se te ocultan mis gemidos:
mi corazón palpita, se me acaban las
fuerzas y me falta hasta la luz de mis
ojos. Mis amigos y vecinos se apartan de
mis llagas, mis parientes se mantienen a
distancia; los que atentan contra mí me
tienden lazos, y los que buscan mi ruina
me amenazan de muerte; todo el día
proyectan engaños. |
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Pero yo, como un sordo, no escucho; como
un mudo, no abro la boca: me parezco a
uno que no oye y no tiene nada que
replicar. Yo espero en ti, Señor: tú me
responderás, Señor, Dios mío. Sólo te
pido que no se rían de mí, ni se
aprovechen cuando tropiecen mis pies.
Porque estoy a punto de caer y el dolor
no se aparta de mí: sí, yo confieso mi
culpa y estoy lleno de pesar por mi
pecado. Mi enemigos mortales son
fuertes; y son muchos los que me odian
sin motivo, los que me retribuyen con
maldades y me atacan porque busco el
bien. Pero tú, Señor, no me abandones,
Dios mío, no te quedes lejos de mí;
¡Apresúrate a venir en mi ayuda, mi
Señor, mi salvador!
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Señor,
no me corrijas con ira.
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
PADRE NUESTRO
Señor, todas mis ansias están en tu presencia
R. No se te ocultan mis gemidos
Escucha, Señor, mi oración
R. Haz caso de mis gritos, no seas sordo a mi llanto
Señor, dígnate librarme
R. Señor, date prisa en socorrerme.
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ORACIÓN
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Concédenos,
Señor, tú, que eres el médico poderoso
de nuestras heridas y cicatrices
mortales, que nos veamos libres de todas
nuestras enfermedades, a fin de que, a
los que venimos a tu presencia para
pedírtelo, nos liberes de cualquier
gemido y dolor, y nos sanes de los
vicios que nos acechan. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R. Amén. |
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TERCERA EFUSIÓN DE SANGRE
DE JESÚS |
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Cuando Jesús derramó su sangre a través
de la incrustación de la corona de
espinas. Esta sangre derramada en esa
ocasión, canceló con la maldición de la
tierra, causada por Adán. Esa maldición
que te impide conquistar en diferentes
áreas como lo son: la vida personal, las
finanzas, la política, la empresa, etc.
Jesús de esta forma te da la oportunidad
de experimentar una verdadera vida
victoriosa. “Luego tejieron una corona
de espinas y la colocaron sobre su
cabeza, pusieron una caña en su mano
derecha y, doblando la rodilla delante
de él, se burlaban, diciendo: Salud, Rey
de los judíos. Y escupiéndolo, le
quitaron la caña y con ella le golpeaban
la cabeza.”. MATEO 27, 29 — 30. |
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Padre Eterno, te ofrezco los méritos de
la Preciosa Sangre de Jesús, tu
Amadísimo Hijo y Nuestro Divino
Redentor, por el arrepentimiento de
todos los no-creyentes, la extirpación
de las herejías, y la conversión de los
pecadores. La sangre en sus pies
perforados. Nos da un sentido de
pertenencia, nos devuelve el señorío.
Edifica nuestro carácter para que
podamos reclamar los derechos de
autonomía que nos son propios: Nuestra
tierra, nuestro hogar, nuestro trabajo y
nuestra patria para que nos adueñemos de
todo lugar que pisaren nuestros pies. |
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TERCER DOLOR DE MARÍA |
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La pérdida de
Jesús en el Templo Lc, 2, 43-45 |
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“..y acababa la
fiesta, María y José regresaron, pero
Jesús permaneció en Jerusalén sin que
ellos se dieran cuenta. Creyendo que
estaba en la caravana, caminaron todo un
día y después comenzaron a buscarlo
entre los parientes y conocidos" |
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ORACIÓN |
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Madre amada, enséñanos a aceptar todos
nuestros sufrimientos a causa de
nuestros pecados y a expiar los pecados
del mundo entero. |
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SE REZA:
1 PADRE NUESTRO &
7 AVE MARÍAS |
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Virgen María: por las lágrimas que
derramaste y el dolor que sentiste
cuando Simeón te anunció que una espada
de dolor atravesaría tu alma por los
sufrimientos de Jesús, y en cierto modo,
te manifestó que tu participación en
nuestra redención como corredentora
sería a base de sufrimiento; te
acompañamos en este dolor. Y, por los
méritos del mismo, haz que seamos dignos
hijos tuyos y sepamos imitar tus
virtudes. |
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ORACIÓN FINAL |
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Virgen María: por las lágrimas que
derramaste y el dolor que sentiste al
perder a tu Hijo; tres días buscándolo
angustiada; pensando qué le habría
podido ocurrir en una edad en que
todavía dependía de tu cuidado y de San
José; te acompañamos en este dolor. Y,
por los méritos del mismo, haz que los
jóvenes no se pierdan por malos caminos. |
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Jesús, tú eres la verdad y se amontonan
mentiras para callarte. Has dicho: "la
verdad los hará libres" pero tienes que
ver cómo la mentira nos esclaviza. Has
dicho: "ustedes son mis amigos" y con
qué facilidad te negamos. En ti somos
hijos de Dios y qué pobreza la de
nuestra vida. Te compadecemos, Jesús,
por esas traiciones y te pedimos la
gracia de ser tus testigos valientes,
fieles a tu amor. |
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REFLEXIÓN FINAL |
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Palabra: ¡Mujer, ahí tienes a tu
hijo! |
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Virtud Cardinal: Castidad |
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Santo de la parada: San Agustín
de Hipona |
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